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viernes, febrero 20, 2015

Mi experiencia en la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA)



Durante mi trayectoria en la Ingeniería en Nanotecnología de la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez, he tenido excelentes profesores que a mí y a mis compañeros, nos motivan a atrevernos a realizar cosas diferentes e intentar cosas nuevas. Quizás por ello, decidí concursar por una beca para un curso de microscopía electrónica avanzada en la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA), sin entonces ser plenamente consciente de que estaba compitiendo por un lugar destinado originalmente para estudiantes de posgrado.
Mi estancia en San Antonio, fue muy grata, pues desde que llegué a la UTSA, fui recibido de manera muy cordial por parte de la coordinadora, la Dra. Paloma Perry y por el Dr. Miguel José Yacamán, quién, junto con su equipo de colaboradores, todos ellos investigadores y estudiantes de posgrado, siempre estuvieron al pendiente que todas las actividades que planearon, salieran muy bien.
El taller, plagado de conferencias y prácticas, me permitió darme cuenta, entre otras cosas, de que el campo de la investigación científica es un área muy estricta y muy competitiva, donde las nacionalidades pasan a segundo término, pues lo que se valora es tu capacidad de pensar, de ser creativo, de resolver problemas, de afrontar los retos y de aplicar el razonamiento lógico, metódico y puntual.
Además, la convivencia con alumnos de posgrado de otros países, en especial con estudiantes latinoamericanos de varias especialidades, me dejó claro que la investigación científica en esta zona del mundo, requiere de estar al pendiente de las becas, de poder obtener apoyos o de recibir beneficios, y que todo eso gira alrededor de tener la habilidad de ir cultivando una línea de investigación desde que uno está en la licenciatura.
Una parte muy importante del taller, fueron las conferencias dictadas por expertos de Japón, España, Suecia, Alemania y claro, también de México y los Estados Unidos, quienes no escatimaron en darnos a conocer los avances de sus investigaciones y las posibles tendencias de cada campo de sus áreas de especialidad. Particularmente, llamaron mi atención los trabajos del Dr. Ben Lich, un investigador holandés que realiza innovaciones en la criomicroscopía o microscopía en frío, que es una técnica que facilita el estudio de los seres vivos a nivel celular y que tiene un enorme potencial de aplicaciones que van desde la salud, hasta el mejoramiento de cultivos, la conservación de la biodiversidad o la reducción de la contaminación.
Otra de las cosas que me llamó mucho la atención de los compañeros del taller, en su mayoría físicos o ingenieros, es que simultáneamente están trabajando en dos o tres proyectos. Esto me sorprendió mucho, porqué me di cuenta que estamos formándonos para competir contra estudiantes que todo el tiempo están compitiéndo con ellos mismos y con otros alrededor del mundo, para ganar apoyos y obtener financiamientos o becas para seguir preparándose.
También me llamó la atención que los estudiantes japoneses, aparte de que son muy respetuosos y muy amables, y que particularmente se esmeran por ayudarte y por ser solidarios y empáticos hacia tus necesidades, son muy hábiles para comunicarse en inglés, al punto de que, de no ser por sus rasgos físicos, nunca te darías cuenta de su condición de extranjeros.
Otro dato curioso que no quiero omitir en esta breve nota, es que independientemente del equipamiento de última generación con que cuentan en los laboratorios de la UTSA -entre ellos, un microscopio FIB-SEM, de lo más avanzado en su tipo-, la vida cotidiana de los alumnos de esta universidad, es muy diferente a lo que yo mismo hago como parte de mi rutina universitaria. En la UTSA, desde muy temprano, es común ver grupos de alumnos que están realizan ejercicio, particularmente corredores individuales o en pequeños grupos, que se imponen al frío gélido del invierno texano, y que así también, al terminar su jornada de clases, por la tarde, nuevamente se ponen a entrenar como si fueran parte de las selecciones deportivas de su escuela, y que por si esto fuera poco, cierran sus días haciendo tareas en la biblioteca o en grupos de trabajo donde se les observa realizando proyectos, subrayando fotocopias o resolviendo series de problemas. En una palabra, se respira un ambiente académico por donde quiera que uno voltea alrededor del campus universitario, que vale decirlo, tiene espacios arquitectónicamente muy bonitos, pero sobre todo, muy cuidados.
En esos momentos entendí la razón de la insistencia de nuestro Director, el Mtro. Armando Ávila Dorador, que siempre nos está diciendo que hagamos algo académico en nuestros tiempos libres, que aprovechemos para leer, para hacer tareas o para pasar más tiempo en el laboratorio. Y me quedó claro por qué es tan incisivo en eso de que cuidemos nuestra apariencia, nuestro lenguaje y nuestra imagen de universitarios de tiempo completo, que hagamos ejercicio, que nuestra bata esté impecable o que no usemos el piso como asiento y que cuidemos las instalaciones.
En resumen, este viaje me ha dado una perspectiva más clara de la gran oportunidad que tengo a cada instante de mi trayecto como estudiante de una carrera científica, que debo prepárame más, que siempre hay algo nuevo que aprender, y que la competencia no está en tu país o en tus compañeros, está en el mundo entero, donde el trabajo y la investigación también están globalizados.
Me ha quedado en claro que tengo que redoblar mis esfuerzos y seguir estudiando, para alcanzar estudios de posgrado y obtener un doctorado que me permita regresar a mi país y a mi gente, y en especial a quienes han confiado en mí, algo de lo mucho que he recibido.
Finalmente quiero dar las gracias a la Coordinadora del taller, la Dra. Paloma Perry, por todo su apoyo, al Dr. Yacamán, un gran físico mexicano egresado de la UNAM, quien además de ser una gran persona, confió en mi propuesta y me distinguió con esta beca que estoy seguro, es un parteaguas en mi vida personal y académica, y por supuesto, quiero agradecer al Rector de la UTFV, el Mtro. Enrique Riva Palacio Galicia, quien en un gesto de infinita generosidad, me apoyó para que recibiera un estímulo económico por parte de la UTFV, lo que hizo todavía más agradable mi estancia en la UTSA.
Y por supuesto, quiero agradecer todo el apoyo incondicional que desde siempre me ha brindado el Director de la División Académica de Tecnología Ambiental y Nanotecnología de la UTFV, el Maestro Armando Ávila Dorador, quién desde el primer día que platiqué con él, me dió su confianza y ayuda; que siempre busca un tiempo para atender mis dudas y orientar mis inquietudes, y que a cambio, sólo me ha pedido que haga mi mayor esfuerzo. Sin duda que tener a gente tan valiosa como él al frente de nuestra carrera, es algo que podemos presumir y que obviamente, no debemos desaprovechar.

Francisco Feliciano Tello Casas
Estudiante de 8o cuatrimestre
Ingeniería en Nanotecnología de la UTFV

Febrero, 2015









Dr. Miguel José Yacamán

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